Las soluciones a las muchas amenazas que hoy el mundo enfrenta son elusivas, en gran parte a causa de nuestra propia naturaleza humana. ¿Qué se puede hacer?
La codicia —se suele decir— es lo que hace que el mundo siga girando. Aunque puede que no sea fácil contrarrestar semejante tendencia humana natural, los beneficios de hacerlo son enormes.