Debido a la archiconocida lista de los llamados siete pecados capitales, muchas personas han vivido con miedo a recibir un castigo terrible después de la muerte. ¿De dónde proviene esta idea?
Algunas de nuestras comodidades modernas favoritas proceden de un laboratorio químico. Aunque hoy nos facilitan la vida, las generaciones futuras pagarán un alto precio.
Sin un compromiso personal de tratar a los demás con equidad, resulta demasiado fácil reclamar nuestros propios derechos en detrimento de los de los demás.