¿Cómo pensaba Jesús?
La mayoría de las personas, sean cristianas o no, conocen algo sobre Jesús y al menos algunos detalles sobre su vida: una vida que, según el relato bíblico, culminó con una muerte para el perdón de todos los pecados y una resurrección a la vida eterna. Pero puede que muchos sepan poco sobre el carácter de Jesús o sus singulares enseñanzas.
Aun en un mundo occidental predominantemente cristiano, los principios delineados en su discurso más famoso —en palabras del difunto escritor estadounidense William Safire, «el discurso más importante sobre la ley y la vida cristianas»—, a menudo se consideran irrelevantes en el contexto del siglo XXI. Este discurso fue, por supuesto, el Sermón del monte. Contiene verdades universales reconocidas por personas tan diversas como Mahatma Gandhi, Harry Truman, Martin Luther King Jr. y Kurt Vonnegut.
Si queremos saber cómo pensaba Jesús, el Evangelio según Mateo es el lugar al que debemos acudir. No todas esas enseñanzas son fáciles. De hecho, todo el sermón nos desafía a reconocer nuestra responsabilidad individual. La enseñanza es un gran equilibrante. La atención se centra en nosotros. Y en este extenso mensaje encontramos ejemplos de lo que algunos han denominado «los dichos difíciles de Jesús».
«La mayoría de la gente está dispuesta a tomar el Sermón del monte como una bandera bajo la cual navegar, pero pocos lo utilizarán como un timón con miras a gobernar.»
En un momento en el que las guerras hacen estragos en Gaza y Ucrania —en el que civiles de todas las edades están siendo brutalmente destruidos—, algunos de los principios de Jesús son tremendamente relevantes. Uno de ellos es la necesidad de mostrar misericordia o compasión para con todas las personas. Jesús dijo: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia» (Mateo 5:7, RVA-2015). En otra versión este texto dice: «Dichosos los compasivos, porque serán tratados con compasión» (NVI). Jesús también enseñó: «Dios bendice a los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5:9, NTV). Esto es muy difícil y desafiante, porque la mayoría de nosotros respondemos con represalias cuando nos atacan. Jesús abordó este tema en otra parte del mismo mensaje: «Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.” Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra» (Mateo 5:38-39, NVI). Estos son, sin duda, algunos de los dichos más duros de Jesús; los más difíciles de aceptar y poner en práctica.
¿Dijo estas cosas porque era liberal o conservador? ¿Era sectario, un escriba, un fariseo o un herodiano? ¿Era radical o reaccionario? ¿O acaso no tenía nada que ver con la política partidista ni con los prejuicios humanos? ¿Era diferente porque su forma de pensar era divina, porque provenía de fuera del ámbito humano y de la forma humana de ver las cosas? Yo deduzco que actuaba desde la perspectiva de los valores divinos. Sus palabras y acciones se basaban en valores.
Además, él dijo que su enseñanza no era suya, sino de su Padre (Juan 14:24). Con el Espíritu de Dios obrando en él, actuaba de acuerdo con la ley del amor divino. Esto hacía que a veces fuera difícil prever sus acciones. Lo que hacía y decía solía ser una sorpresa, porque estaba fuera de la norma humana. Mateo destaca precisamente eso al final del Sermón del monte; «las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas» (Mateo 7:28-29, RVA-2015).
Algunos dirían que el sermón establece metas loables pero imposibles; que nadie puede estar a la altura de estándares tan altos. Desde el punto de vista humano, esto es sin duda cierto. Si dependiera de nosotros mismos, no estaríamos a la altura del estándar. Pero Jesús también mostró el camino a seguir. «Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible» (Mateo 19:26, NVI).
Si desea leer más sobre las instrucciones y el aliento que se encuentran en este mensaje vital, consulte los artículos «Un estrado de la verdad» y «Cara a cara». Ambos forman parte de la serie de artículos de Vision titulada «Los Evangelios para el siglo XXI». Puede leer la serie completa, aquí.