La autoridad moral debe ganarse, a veces mediante acciones valientes. ¿Qué diferencia a los líderes morales de aquellos que simplemente ostentan el poder?
Uno de los aspectos más trágicos de la naturaleza humana es nuestra tendencia a idear «armas de protección» que al final se convierten en semillas de nuestra propia destrucción. La capacidad de mentir es una de esas armas.